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¡Atención!

Los hechos y los personajes de la siguiente historia pertenecen a la ficción. cualquier semejanza a la realidad es pura coincidencia.

1. La nueva cría. Parte 6

Maldije una y otra vez haberle besado, pero no el haberle quitado sangre. Supe desde el principio que eso me metería en problemas con el consejo en el caso de que él me denunciará, no me importó que Christal, Mackayla y su madre lo vieran, sabía que ellas no lo harían. Pero si esta cría lo vio, en cualquier momento podría amenazarme, o decircelo a cualquier persona, entonces si que estaría en un gran lío.
-Así que...¿nos viste? -pregunté yo, me senté rápidamente en la cama y ya estaba frente a ella.
-Das buen ejemplo como mi maestra.
-¡Callate! Escucha, voy a ser suave contigo, no le digas esto a nadie, absolutamente nadie. Tienes razón, no doy buen ejemplo, pero si alguien mas se entera aparte de las que lo vimos mi vida estaría en peligro, o la de la Directora.
-No me voy a meter en asuntos que no me influyen de momento.
-¿De momento?
-Así es, primero termina de explicarme, quiero saber sobre los Carmesí.
La mire mal un momento, ya sabía yo que esta cría no sería fácil así que sería mejor seguirle el juego.
-Los Carmesí somo vampiros con un poco de sangre humana y el resto vampírica, tenemos cinco o seis poderes, y somos el escalón bajo depués de los uve. Los Carmesí jóvenes como yo, nos ocupamos de las crías que los uve nos traen, tenemos la obligación de acompañarlos y cuidarlos hasta que sepan usar sus poderes, y enseñarles un poco todo esto. Los mas mayores se ocupan de cosas como tiendas, enfermería...todo. Nos llaman Carmesí porque nuestra sangre es tan roja como el color carmesí.
-¿A los de la uve? ¿Porqué los llaman Última Voluntad? -puse mis ojos en blanco. ¿Qué tanto quería saber de esos uve?
-Los llamamos uve porque no queremos decir el nombre entero, son las siglas, UV, uve, para no repetir la u. Y se llaman Última Voluntad por el Dios Sadrian, Dios de la Última Voluntad, que fue quien los salvó del Dios Ra, pero eso solo es una leyenda, no se sabe si es cierta o no. Tampoco la de que nuestro clan Carmesí proviene de una vampira uve traidora.
-Vale...
-¿Quierés saber algo mas? Imagino que si.
-De momento no. Solo dime unas cuantas cosas, en los libros, leí que lo vampiros no pueden salir a la luz del sol, que se queman. Tampoco pueden decir palabras sagradas como Dios. ¿Y acaso sus ojos no se vuelven rojos?
-Esto último y nos vamos que tenemos prisa, ni a los Carmesí ni a los uve nos afecta eso de la luz del sol, al principio nos resulta incomodo si, pero uno se acostumbra y ya ni molesta. Sin embargo, a los de la Sombra Negra y los mas bajos, si que les afecta, ellos no pueden exponerse a la luz del sol, o si no se quemarían tal y como pone en tus libros. Lo de decir esas palabras, una vez que llevas décadas siendo vampiro, consigues decir palabras como esas, tras mucho esfuerzo, pero se consigue. Y tu puedes decirlo todavía porque aún eres como una humana, pero en cuanto descubras tus poderes, te afectaran todas estas cosas. Aunque lo de la luz no porque eres una Carmesí. Y por último lo de los ojos rojos, eso es solo al cazar, y nosotros no lo hacemos, no cazamos humanos.
-Pero si animales.
-Tampoco, eso lo hacen los de la Sombra Negra.
Me levante y me estire un poco en señal de cansancio, mientras ella seguía en mi cama sentada.
-Muy bien, coge un uniforme del armario y pontelo, ahora te quedara bien. Entonces ella se levantó de la cama y en cuanto pisó el suelo, casi se resbala al verse en el espejo de en frente. Gritó.
-¡Callate! -dije yo.
-Es...es verdad, ahora recuerdo, esa chica, ¡la de antes! ¡¿Que demonios me hizo?!
-Yaaa, pero no grites, esa de antes era Christal, también fue mi cría en su día, pero hace decadas que dejo de serlo, uno de sus poderes es acelerar el crecimiento, y tuvo hacer que tus hormonas maduraran un poco para que no parezcas de trece años -entonces ella se miro mejor– ves, ahora pareces de dieciséis.
-Mi pelo -dijo tocándoselo- esta mas largo, y estoy mas alta.
-Por otra cosa, nos has cambiado mucho, ah y tus tetas son mas grandes si no te has fijado -entonces ella me miró un preocupada.
-¿Era necesario esto?
-Las crías que de menos de catorce años no pueden descubrir sus poderes hasta que se hagan un poco mas mayores, así que necesitábamos que tu crecieras un poco para poder comenzar.
-Mi hermano...no me reconocerá.
-Olvida a tu hermano, no podrás volverlo a ver nunca más. Y ahora, ¿ya has elegido un nombre?
-He dicho que no pienso hacerlo.
-Me da igual, si tu no quieres elegir uno entonces la directora te pondrá uno y punto, ahora coge esto y cámbiate de una puñetera vez -dije yo lanzandole un uniforme que cogí del armario.

1. La nueva cría. Parte 5

------Narra Alex------
Siempre me hacía lo mismo, ¡odio a toda la familia Williams! La madre es una bruja, siempre manipula las cosas para que le salga todo como ella quiere, y si no, pasa directamente a las amenazas, el señor Williams mueve cualquier hilo para que todo le salga tal y como quieran sus hijos, Candy, la hija menor, es como su madre, una manipuladora, siempre consigue todo lo que quiere, Joey, al que mas odio de toda la familia, es un creído y un cretino, se cree que todas las chicas iran detras de él. Pero en esta familia de engreidos hay una persona que no es como ellos, Jack, el mayor, no me cae tan mal como el resto de la familia, no entiendo como es que pertenece a una familia de engendros. Él siempre fue amable conmigo y siempre esta dispuesto a ayudarme.
-Me tengo que ir. ¡Alex te cojo esto!- dijo Mackayla mientras salía de la habitación corriendo. Había cogido el libro que estuvo viendo mientras yo hablaba con la cría.
-¿Qué le ha dado?- preguntó Christal.
-Ni idea. Tengo que ir a avisar a Deborah...-dije rápidamente, en ese momento me di cuenta de que Daina estaba sentada en la cama mirándonos.
-Ah es verdad -comencé yo- Christal, necesito que aceleres su crecimiento.
-¿Cuantos años tiene?
-Solo 13. Necesito que hagas que sea de 16.
-Tres años...ehmm...creo que no será un problema.
-Muy bien, yo me voy. Seguramente la directora ya habrá llegado -salí de mi habitación y rápidamente me dirigí hacia el edificio central, al lado de la biblioteca.

-----Narra Christal----

Como había hecho con varias crías, tenía que acelerar su crecimiento, ese era uno de mis seis poderes. Hacíamos esto a las crías de menos de catorce años para que les sea mas fácil descubrir sus poderes, normalmente solo los vampiros carmesí y los uve podíamos tener un crecimiento rápido hasta llegar a la juventud, que era la edad donde nos quedábamos por centenares de años. Aun asínecesitábamos que las crías crecieran deprisa, y tardaría alrededor de 6 meses, un tiempo que no podíamos perder.
-Muy bien cría, soy Christal, no se que te habrá explicado Alex pero supongo que no te habrá dicho que yo puedo hacer que crezcas.
-No con detalles...ah y me llamo Daina.
-Al menos te habrá dicho que debes cambiarte el nombre.
-Si, pero no pienso hacerlo. Mis padres me pusieron ese nombre y no quiero cambiarlo.
-No me voy a quedar aquí dándote la charla explicándote cosas que debería explicarte Alex asi que levántate y ponte en el centro de la habitación.
-¿Para que?
-Para hacer que crezcas niña.
-No quiero...no confío en ti.
-¿Y en Alex?
-Tampoco.
-Pues bien estamos. Tendré que hacerlo mientras estas sentada, pero sera mas complicado.
-¿Que...que piensas hacer?- dijo ella, pero yo ya estaba en marcha, con mi mano completamente abierta señale hacia ella y comencé con lo de siempre.
Una mezcla de luces rojas y moradas comenzaron a brillar de mi mano en cuanto puse mi mente en blanco, el proceso era sencillo si no se tenía ningun objeto a su entorno, y la habitación de Alex tenía bastante espacio así que no me iba a ser difícil, pero como siempre, todas las crías son tercas al principio, a si que tuve que arreglármelas. Este tipo de poderes requerían una gran concentración ya que no tenía vuelta atrás. En cuanto toda mi mente comenzó sentir su aura, solté aquellas luces de mi mano y rápidamente se adentraron en el cuerpo de la cría.
Aun con mis ojos cerrados, note como la cría comenzaba a alejarse, era normal que quisiese salir corriendo. Cuando sentí que toda la luz de mi mano se había disuelto, abrí los ojos y toda la luz que terminada adentrándose en la cría se había extinguido.
-Ya esta -dije yo.
Ella estaba respirando como si estuviera desesperada, mirándome con los ojos muy abiertos y con un cojín en las manos.
-¿Que...que...que...me has hecho? -preguntó, cogí un espejo del tocador de Alex y se lo dí. En cuanto se miró, lo lanzó hacía la pared rompiéndolo.

--------Narra Alex----

-No pienso ir Deborah -dije yo de brazos cruzados. Estaba sentada en una de las dos sillas que había delante de su escritorio. Deborah tenía centenares de años mas que yo, sin embargo, como todos los vampiros, mantenía una belleza y una imagen joven, pelo morado y ojos dorados. Usaba gafas, aunque no las necesitase ya que los vampiros de tenemos una vista favorable, pero Deborah hacía prácticamente lo que le daba la gana, y yo no entendía muchas cosas de las que hacía. Aunque de daba igual.
-Joey me dijo que sería mejor que nosotros llegáramos antes que los demás, al parecer nos necesitan mas que a los demás Carmesí -dijo ella.
-¿Y piensas hacerle caso?
-¿Que remedio hay? Es el hijo de los presidentes.
-Y se aprovecha de ello -solté un suspiro- mira, Deborah no quiero ir ¿vale?
-Alex sabes que te he librado de muchas misiones, pero esta es importante y es inútil siquiera que intente librarte. Amanda
-Tambien dijo que me absorbería toda la sangre hasta convertirme en una vampira del descanso eterno cuando le tire un jarrón de leche caducada hace 20 años y ya ves...-dije riéndome, lo recuerdo perfectamente, aunque no recuerdo porque lo hice.
-Aja, tu riete todo lo que quieras, me costaste 3.000 dolares por la indemnización.
-Esa tia es tonta para denunciar por algo tan misero.
-Como sea, irás Alex, no puedo hacer nada por ti. Ahora ve con tu cría y explícale todo rápidamente, en un dos horas cogeremos el avión privado. Yo avisaré a los demás alumnos.
Puse los ojos en blanco y a regañadientes me largue.




Justo antes de entrar en mi habitación, pude ver salir a Christal.
-¡Hey!
-Shhh -me indico ella.
-¿Que pasa?
-Ya parece de 16, pero...lo siento, tuve que dormirla.
-Pero si tu no tienes ese poder... -entonces ella sacó de detrás un jarrón de porcelana roto que reconocí de inmediato, me lo regalo en uno de mis muchos cumpleaños, y supe lo que había hecho.
-¡Estas loca Christal!
-¡No esta muerta tranquila! solo le di un golpe suave, y te compraré otro no te preocupes -yo sabía que Christal pegaba muy fuerte, tanto que con un misero jarrón podía matar a cualquier humano.
-Anda quita, tenemos prisa, la directora dijo que saldremos en dos horas.
-Entonces al final si vas.
-No quiero hablar de eso -y sin decir nada mas entre en mi habitación.
La cría estaba en la cama con los pelos sobre su cara, y pedazos del jarrón alrededor. Me dirigí al baño de mi cuarto, cogí un vaso con agua, y para despertarla se lo tire encima. Entonces ella se levantó deprisa.
-¡Heeey!
-No hay tiempo para dormir, novata. Tengo que decirte un par de cosas rápidamente.
La cría me miró un momento seriamente, ambas mantuvimos una mirada firme y seria, hasta que ella comenzó a moverse un poco y a alejarse de mi. Yo puse los ojos en blanco.
-Mira pequeña cría, se que me tienes miedo y todo eso, pero ahora mismo estoy super cabreada y no tengo tiempo de escuchar tus suplicas, ¿quieres preguntar algo? Muy bien adelante, contestare a todo lo que quieras -temí haberme pasado un poco, algo un poco mas duro le dije mi anterior cría, y acabó matándose mientras dormía. Ella trago saliva y se acomodo mejor.
-¿A... todo?
-Asi es. Venga dispara que tenemos prisa.
-Bien...vale... esto...¿porque soy una vampira?
-Porque un vampiro te mordió y succionó tu sangre.
-No recuerdo bien eso.
-A veces actúan sin que la victima se de cuenta, o si tienen poderes pueden borrarte la memoria.
-Vale...pero yo leí en algunos libros que para convertirse en vampiro, la victima  también tiene que beber sangre del vampiro atacante.
-Así es, en eso entramos nosotros, cuando un vampiro muerde a un humano y lo deja con vida, a medida que pasa el tiempo empieza a tener sed de esa misma sangre, del mismo humano. El trabajo de los uve es encontrar a humanos mordidos por vampiros, e inyectarles sangre vampirica para que se conviertan en vampiros. Y no necesariamente se necesita sangre del atacante, eso se lo inventan en los libros. Los uve, averiguan inmediatamente que cantidad de sangre te han quitado, y lo que falte lo sustituyen por sangre vampirica. Luego investigan al vampiro que cometió ese delito y lo encierran.
-¿Quienes son exactamente los uve?
-Son vampiros de la Última Voluntad, la clase mas alta entre todos los vampiros, ellos son como la policía entre nosotros. Luego estamos nosotros, los Carmesí. Nosotros digamos que somos como los autónomos. Nos ocupamos de cosas de cosas como, colegios, hospitales, tiendas y todo eso. Luego estan los escalones bajos, los vampiros de la Sombra Negra, que se ocupan de construir cosas y arreglar. Y luego están los Misticos, los del Espíritu Renacido, y los del Descanso Eterno. Estos últimos, o se ocupan de vivir tranquilamente respetando la ley, o son delincuentes y se dedican a quitar sangre a los Humanos.
-Pero...se supone que los vampiros beben sangre humana ¿porque esta prohibido?
-Es una historia larga que ya te contaré, solo te diré que comenzó por una promesa y los uve, los Carmesí y los ocultos nos dedicamos a cumplirla, esa promesa trata de no beber sangre humana. En general deberían cumplirla todos los vampiros, pero ya ves, ''los ladrones hacen eso, robar, a pesar de que sea un delito''
-¿Que hubiera pasado si los uve no me hubieran ayudado?
-Los uve podrían dejar de salvar humanos, que el vampiro se beba su sangre hasta que muera. Pero, hay un problema entre nosotros, y es que nos extinguimos, entre las continuas luchas con los otros clanes, muchos morimos, aunque genéricamente somos mas fuertes que ellos. Aun así... y las vampiresas mas mayores, aunque aparenten jovenes, algunas se creen muy viejas o muy jóvenes para tener hijos, a si que la decisión fue de convertir a humanos. A si ademas les ayudamos.
-Entiendo, háblame...de los uve.
-Son los vampiros mas poderosos y con mas privilegios de todos. Ellos tienen 7 u 8 poderes, y su sangre es completamente vampirica, no tiene ni una pizca de humanidad en su sangre. La gran mayoría, por no decir todos, son hijos propios de vampiros importantes. El que te trajo aquí, es el hijo de los presidentes de todo el Consejo, tienen el control completo de todos los vampiros clanes que obedecen la ley.
-¿Cómo se sabe si una cría es un uve?
-¿Te interesaría ser una uve?- pregunte yo alzando una ceja.
-Bueno...yo...
-Escúchame pequeña cría- en ese momento me puse seria- puede que ellos tengan toda clase de privilegios, sean los amos supremos o como quiera que ellos mismos se llamen. Pero déjame dejarte una cosa clara, los uve son los mas odiados de todos los vampiros, son capaces de dejar que un vampiro beba la sangre de un humano hasta dejarlo morir en el caso de que de ese humano, se haya sacado demasiada sangre como para tener que completar con sangre vampirica, porque si es asi, si su sangre vampirica llegase a completar un 85 o 90% para arriba, la cría se convertiría en uve. Y ellos quieren ser únicos, son unos racistas. Si cualquier otro vampiro bebe tan solo un mililitro de sangre suya, ellos van directamente y lo matan. Por eso los Carmesí, que somos los mas cercanos, en cuanto a sangre, a ellos, nos tienen muy vigilados.
-Pero...tu lo hiciste...bebiste sangre de Joey -me quede helada. Ella nos había visto.


1. La nueva cría. Parte 4



FIN. Promesas Rotas.







-----Narra Alex-----


Ella estaba sentada en mi cama, sus manos apoyadas en sus rodillas y lo mas acurrucada y alejada posible de nosotras. Parecía que Daina nos tenía miedo, era lógico, todos hacían lo mismo, y aunque ya estaba acostumbrada, no se porque razón me sentí algo incomoda ante una nueva cría.


¿Sería por el miedo de asustarla tanto hasta llegar al punto en el que ella no quiera seguir viviendo?


No lo se. Yo estaba sentada en mi sillón rojo de siempre, de piernas cruzadas y mirándola a ella. Mack estaba de pie revisando uno de mis libros.


La cría, como siempre, era menor que yo, como ya me había leído antes Mackayla, ella tenía trece años. Mi edad, que eran decenas de años, se reflejaría en los 17, si los contáramos así. Ella era solo eso, una cría. Pero por muy extraño que parezca, y lo digo en serio, su presencia me hacía sentir verdaderamente incomoda. Aunque no era tiempo de intentar sentirse a gusto, enseguida tendría que explicarle su lugar en este nuevo mundo.


- Oye tu, ¿Vas a preguntar de una buena vez?- comencé yo con la conversación. Daina levanto su mirada y me miro, mas que asustada parecía...perdida.


-¿Yo? -fue lo único que dijo y casi no la oí.


-No, mi abuela, ¿quien va a ser?


-Bueno, yo...


-Se quien eres, pero tu no sabes quienes somos.


-¿eh?


-Te estarás preguntando eso ¿no?


-En realidad me preguntaba donde has comprado ese uniforme tan bonito que llevas.


-¿Te gusta? -dije yo casi perdiendo los nervios ¿me estaba vacilando?


Ella asintió sin decir nada.


-Pues pronto podrás llevar uno, ya que ahora perteneces al instituto numero cinco de la fundación de institutos de la noche, el Instituto Phoenix de la noche.


No pareció haberse sorprendido ni nada, simplemente me seguía mirando.


-¿Que es eso? -preguntó ella.


-Es una fundación formada por un grupo de gente secreta, nadie sabe quienes somos en realidad.


-¿Y porque estoy aquí?


-Porque has muerto.


Ahora comprendía que no me estaba vacilando, puede que crea que es un sueño o algo por el estilo, al fin y al cabo, Joey le había aplicado ''la señal del sueño'' consistía en tapar los ojos hasta que se quedase dormida, entonces para que se despertase tendría que pasar al rededor de 10 horas. Pero a ella aun le quedaban 3 horas y sin embargo había despertado, esto era lo que pasaba si se despertaba antes.


-Yo creía que los muertos iban al cielo con Dios o al infierno según como se hayan portado.


-Eso es porque eres Cristiana y en tu colegio te enseñaron esas tonterías.


-¿Entonces que quieres decir con que estoy muerta?


-¿Acaso no lo recuerdas?


-Se que un coche choco contra el nuestro, oí en el hospital que mi hermanos y su novia estaban en perfecto estado, hasta que un doctor vino corriendo a mi habitación y oí el sonido de un pitido que no paraba y me molest...


-Exactamente, eso quiere decir que moriste, y ahora eres una vampira. Una vampira Carmesí.






-----Narra Christal-----


Como lo hacía siempre, me dirigí hacia la gran biblioteca del instituto, situada en el edificio principal, desde hace varios años llevo investigando mi nombre en las listas y en los libros de todas las bibliotecas de todos los institutos. Christal Russell aparecía en un expediente con mi verdadero nombre, pero por alguna razón mi apellido no aparecía nunca.


Según las leyes, cuando me convertí en vampira hace ya varios años, tenía que dejar de llamarme por el nombre que me pusieron mis padres y adoptar otro diferente. Elegir el nombre era algo que podíamos hacer, pero el apellido te lo ponían en el consejo. El apellido Russell es un muy raro, lo descubrí hace unos meses, y los vampiros del consejo siempre ponen apellidos comunes y de antepasados. Pero el mío, según lo voy descubriendo, es único.


No hay ningún antepasado con tal apellido. Y otra de las cosas que me extraña bastante, es que no recuerdo absolutamente nada de mi otra vida. Como humana, no tengo ningún recuerdo, ni de mis padres, hermanos (si alguna vez los tuve), o abuelos, incluso amigos.


Los pocos vampiros Carmesí que no recordamos quienes eramos, ansiamos por saberlo, pero es algo que esta prohibido averiguar, ya que aquella vida que en su día tuvimos se fue.


En mi expediente estaba casi en blanco, lo único que ponía era mi nombre y mi edad. Pero no podía preguntar acerca de eso a nadie, o si no me metería en problemas.


Me subí a la escalera y cogí el libro de la cuarta fila empezando por arriba, cuando bajé, gracias a mi habilidad de percepción de poder, sentí uno cerca. Rápidamente y sigilosamente me escondí debajo del escritorio de la bibliotecaria, que doy gracias a que no estaba.


El poder que percibí era el de la invisibilidad, y aunque no estaba siendo utilizado, sabía perfectamente de quien se trataba, sólo había un vampiro con ese poder de entre todos los vampiros.


''¿Qué haces aquí?'' le dije a través de la mente. ''¿Otra vez vienes a estorbarme?'' Por alguna razón él intentaba ayudarme a descubrir lo que quería saber.


-Así que tenía razón y estaba aquí. -dijo él en alto ya que no tenía mi poder.


''¿Que quieres?''


-Oh nada, solo venía a darte esto -levantó una carta en alto- es un carta de convocación a los representantes de este instituto y a alguno que otro mas. Como la directora Deborah no está he venido a dártelo a ti, y ya sabía donde podría encontrarte.


''¿Y porque vienes a dármelo a mi? Cuando no está la directora se lo tienes que entregar a Alex, ya lo sabes''


-Si, lo sé. Pero en realidad era una escusa para verte. ¿Quieres salir ya de debajo de la mesa?


''¿Cómo sabes...?''


-Tambien tengo la persepción de poder.


-No lo sabía -dije hablando. En ese momento me levante y cogí el libro. Ahí estaba, delante de mi, Nathan West Jackman, mas alto que yo, de pelo azul, y como su uniforme lo indicaba, un Uve.


-Eso es porque dices siempre que te estoy molestando y no quieres escucharme -dijo él. Haciendo caso omiso a lo que decía, le quite la carta de las manos. La abrí y en cuanto leí la convocatoria.






''Deborah Strackfort''






El consejo solicita una audiencia con todos los representantes de todos los institutos de la Sombra Negra, Carmesí y de la Última Voluntad de la FIN, para tratar el delicado tema de los recientes y continuos humanos convertidos en vampiros durante estos últimos meses.


El consejo ha decidido asignar una tarea a los vampiros mas experimentados y a la vez mas fuertes, por eso solicitamos la presencia en el consejo de los siguientes alumnos del Instituto Phoenix de la Noche:


-Christal Melysa Rusell.


-Mackayla Lucie Roberts.


-Nocholas Randy Cassel.


-Jackeline Molly Taylor.


-Jessie Mackenzie Taylor.


Ademas de la representante del alumando, Alexandra Kayla Lee. Tenemos en cuenta su situación como maestra de la nueva cría, por eso aceptamos su asistencia en la reunión ya que es ineludible su cambio de cargo.


Se deberá asistir a la conferencia con el uniforme de su Instituto, se ruega a los alumnos su presencia o en caso contrario el consejo se verá obligado a quitar un poder a los alumnos no presentes como castigo por no asistir a esta importante reunión de vampiros.


Este año año la reunión se llevará a cabo en el Instituto New York de la Noche.






PD: (mensaje de la presidenta del consejo; Madison Emily Williams) Alexandra, como no asistas a la reunión tu caso será especial, no te quitaré un poder, si no tres poderes convirtiéndote en una Vampira Mística. Esta vez no es una advertencia, si no una amenaza.






'' El Consejo''






-¿Que significa esto?- pregunte, aunque era evidente.


-No me han querido decir nada, yo también tengo que asistir.


-Anda y que les den por culo, yo no pienso ir.






-----Narra Alex-----


-Esto debe ser alguna broma de muy mal gusto. -dijo Daina mirándome seriamente.


-No lo es, estas en Phoenix, Arizona -yo seguía sentada mirándola.


-¡¿En Estados Unidos?!


-No, en Rusia- dije, y a continuacion suspire de la poca paciencia que tenia- Hay que ver que preguntas haces.


-No...no no...- Daina negaba con la cabeza, note como recién se estaba asustando.


-¿No que? Mira vayamos rápido que no tengo todo el día, me llamo Alex y seré tu maestra, profesora...como quieras llamarme, te enseñaré lo básico de un vampiro y a saber tus poderes.


-Estas loca.


-Callate.


-¡No quiero! ¡Quiero volver a Norwich!


-Pero si vives en Tucson.


Ella se hizo para atrás y ya estaba en la parte de la almohada de mi cama.


-¡¿Como sabes tu eso?!


-Porque lo pone en tu expediente.


-Pero... nos acabamos de mudar, hace un día. Íbamos en coche a la nueva casa después de horas en el avión... ¿Porque te estoy contando esto?


-No se, porque eres estúpida.


-¿Que?


-Dejalo -apoye mi cabeza sobre mis manos, y estas a la vez en el pasamanos del sillón- eres una vampira Carmesí, lo sé nada mas mirarte. Aunque no estoy segura de que porcentaje de sangre tienes de vampiro. Así que a partir de ahora vivirás en mi habitación, mirá -señalé a la derecha -¿ves eso? Es una cama.


-Se lo que es -dijo mirándome con las cejas alzadas.


-Vamos progresando. Tu nuevo uniforme esta en el armario, te lo pondrás siempre, tienes siete, uno para cada día. En cuanto te cambies dejarás tu ropa en el baño, tengo que quemarla. A partir de ahora olvidarás el nombre de Daina, y te buscarás otro, el que tu quieras, pero dejarás de ser Daina María Coleman, el apellido te lo pondrá Deborah, la directora del instituto. Ahora que eres una vampira tienes estrictamente prohibido ir a ver a tu familia.


-Mi fami...


-Tienes 5 o 6 poderes, mi objetivo es ayudarte a descubrir cuales son, no sera fácil, de hecho nunca lo es. Por eso tienes que esforzarte al máximo para averiguarlo, para cualquier pregunta que tengas estoy yo. Ah y si buscas alguna cosa puntiaguda no la encontraras aquí. Lo digo solo por si quieres suicidarte.


-¿Suicidarme? -en ese momento parecía mas calmada y me miraba como si fuera tonta, se había acercado otra vez al borde de la cama.


-Así es, así que ni lo intentes niña.


-Tengo nombre.


-¿Cual es?


-Ya lo sabes, Daina.


-¡MAL MAL MAL! Olvida ese nombre buscate cualquier otro.


-No quiero buscarme otro.


-Que niña mas terca me has dado Dios -dije mirando al techo.


-Aja te pille, los vampiros no pueden decir Dios.


Durante un momento la mire mas a fondo.


-¿Quien te enseño eso?


-He leído varios libros sobre vampiros.


-Una fan ¿eh? Bien querida dejame decirte que estas en lo cierto.


-Ademas cuando estábamos afuera te vi tomando un zumo.


-Exactamente. El zumo contenía partículas de sangre.


-¿De...de una persona?


-No, que va, eso esta prohibido, eran de animal.


-¿MATAIS ANIMALES?


-Así es.


-Sois...sois monstru...


-Somos vampiros y ahora tu también, así que callate y cambiate.


Sin decir nada, Daina se dirigió hacia el armario arrastrando la manta con la que se cubría, en cuanto lo abrió, encontró una fila de uniformes, uniformes Carmesí. Sacó una percha y contempló el uniforme.


-Pero...esta ropa es demasiada grande -dijo levantando la mirada hacia mi.


-Ah es verdad, tengo que llamar a Christal – dije levantándome del sillón- ella tiene un poder que te hará crecer, ahora solo eres una chiquilla, pero ella hará que crezcas y tengas la apariencia de una chica de 16 años.


-¿Que?


-Mec, deja de sorprenderte, es molesto.


-Vale, pero...dime una cosa, ¿Esa chica de ahí también es una vampira?


Se me había olvidado que Mackayla estaba ahí, me pareció raro que en todo el tiempo que estuvimos hablando ella no haya dicho ni una palabra, pero su mirada estaba perdida en el libro.


-Claro, aquí todos somos vampiros, incluso el encargado de la limpieza. Ella es Mackayla Roberts.


Antes de que Daina pudiera decir cualquier otra cosa, la puerta de mi habitación se abrió derepente y con una gran brusquedad.


-Christal, anda ya te iba a llamar.


-Alex, lee esto -Christal me dio un sobre, por el sello ya sabía yo que era del consejo.


-No quiero, llevatela -se la devolví enseguida sin siquiera leerla.


-Es importante.


-Lo se, todas son importantes, y en todas van dándome un cargo de algo ¿no? Pues estoy cansada de que me utilicen.


-Pues vale, yo tampoco pensaba ir, pero pensándolo mejor...


-¿Te han solicitado?


-Sip. Mira leela y lo entenderás.


Cuando leí la carta, lo único que me salió fue:


-¡SERA UNA GUARRA HIJA DE PUTA!