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¡Atención!

Los hechos y los personajes de la siguiente historia pertenecen a la ficción. cualquier semejanza a la realidad es pura coincidencia.

4. Jugando con los sentimientos. Parte 3


--------------Narra Alex---------

¿Quién habría hecho mi maleta a la perfección? Estaba todo lo que necesitaba, pijama, cepillo de dientes, ropa de calle… estaba todo, hasta mi secador de pelo. Nos avisaron co poca antelación lo de la misión y yo según Deborah estaba ‘estresada’
Tomé una ducha refrescante y me puse el pijama de verano, unos pantalones cortos, demasiado cortos y una camiseta de tirantes fina. Dejaba ver bastante mi piel. Me daría vergüenza salir así por los pasillos y que Jack… West o incluso el cerdo de Joey me vieran así, pero de todas formas, no pensaba salir de la habitación.
Isabelle entró por la puerta algo nerviosa, y cuando me vio de pie peinando mi largo cabello, se asustó.

-¿Te pasa algo? –pregunté frunciendo el ceño.

-No… en absoluto, es que pensé que estarías dormida. –contestó sin más.

-Tenía ganas de una ducha. Ya tengo el pijama puesto y creo que dormiré un poco, estoy agotada –cogí unos pantalones suaves con estampado de ositos, una camiseta de tirantes que hacía juego con él y se lo lancé- imagino que no tendrás ningún pijama. Ponte esto. Imagino que ya habéis cenado.

-Si… eh… Tú no bajaste –dijo ella en tono preocupada.

-No tenía hambre de todas formas –camine hacia la terraza que había, abrí la puerta y salí para verlas vistas que antes no había visto.
Un hermoso jardín lleno de arbustos co formas de personas, flores por todas partes y un camino hacia una fuente en medio. Muy bonito… si si.

-No termino de acostumbrarme –oí decir a Isabelle, quien ya se había cambiado.

-¿A que te refieres? –pregunté.

Ella señaló sus pechos con la mano.

-No están tan mal, yo diría que tienes de talla 90, igual que Christal.

-Pero… no se yo aún pienso que tengo 13 años, no 16.
-De aquí a una semana verás que eso ya no te importará –tras decir esto ella salió de la habitación con una leve sonrisa.


--------------Narra Christal-----------

-¡NADA! ¡Absolutamente nada! –poco más y soltaba un grito.

Me levanté de la silla y camine hacia la estantería, estaba en la biblioteca para estar sola, pero no había éxito, West estaba conmigo.
Había leído una y otra vez los informes que West me dio, si esos eran los últimos, entonces no había nada más que pudiera hacer.
Cogí las hojas y las lancé al suelo rápidamente. West se quedó mirando las hojas un momento y luego las señalo.

-Se te han caído –fue lo único que dijo.

Me dí la vuelta y me apoyé sobre el escritorio. ¿Y ahora que? Ya no había oportunidad, si le costó conseguir este informe, el autentico sería casi imposible obtener. Además de que no sabíamos dónde podría estar.

-Me rindo…

-Aún puedes preguntarle a Alex –contestó él, cómo si no se me hubiese ocurrido.

-Nunca me lo dirá… -tras echar un vistazo a todo… el libro estaba entre los papeles-  ¡Claro! Puedo… puedo decirle que si no me dice lo que quiero saber le contaré todo lo que dice el libro y…

-Y de esta forma te odiará por chantajearla, ¿De verdad serías tan cruel cómo para hacer eso?

-Con Alex no puedo… entonces ahora sí que me rindo.

Me rodeo por detrás y me abrazó, sentí su respiración en mi mejilla, sus manos me rodeaban la cintura. Por un momento me sentí a gusto.

-Entonces ahora si podemos… -comenzó a decir él.

-West… haber como te lo digo… no eres mi tipo –dije sin más.

-¿Qué…? –preguntó él, entonces dejo de abrazarme y me dio la vuelta para mirarme.

-Es que… no se… a mi me gusta acosar no que me acosen… -no sé como se me ocurrió soltarle eso de repente.

-¿Entonces cuándo piensas acosarme? –preguntó él con tono triste.

-Eso no es lo único… tú eres un uve y yo soy Carmesí… eres muy amable, guapo, estás muy bueno y todo eso pero no quiero nada contigo. Con que seas un amigo me basta y además… -no llegué a terminar la frase ya que enseguida me besó.
No era la primera vez que me besaba, lo había hecho antes y la verdad es que me gustaban sus besos, eran calidos y me sentía a gusto. La verdad… no se que problema tenía yo con no poder salir con él, como le había dicho, él era muy amable, muy guapo… además de que estaba buenísimo… pero… no podía. Mi conciencia me decía que no debía. Mi corazón me decía que no debía… y mi mente decía ‘¡Dale caña!’
Sus manos me rodearon la espalda, y las mías fueron directas a sus mejillas.
No sabría decir cuanto tiempo nos quedamos así, pero no poco. El beso era lento y tierno… suave y dulce. Me gustaba cuando me besaba así.

-¡No se porqué sabía que esta… -dijo Alex abriendo la puerta de golpe.

Nos dejamos de besar y vimos a Alex sorprendida en la puerta. Llevaba puesto su pijama de verano, unos pantalones demasiado cortos color lila y una camiseta de tirantes del mismo color pero más claro.
Nos miraba frunciendo el ceño, primero a West y luego dirigió su mirada hacia mi. West, quien parecía molesto y avergonzado no me soltaba, así que tuve que ser yo la que se soltara. Me alejé de él unos pasos y miré a Alex.

-Debería arreglar esta costumbre mía tan fea de no llamar a la puerta –dijo Alex como si ella misma fuera un caso perdido- Quien sabe que me encontraré la próxima vez.

Tras haber dicho eso, se dio la vuelta y salió de la biblioteca… tenía que hablar con ella.

-Lo siento West… ah… yo tengo que volver –dije rápidamente y salí tras Alex, pero él me cogió de la mano.

-Me lo empezaba a pasar bien –dijo él con una sonrisa.

Nos quedamos mirándonos un momento y en seguida pude seguir mi camino.
Corrí lo más rápido que pude y en el pasillo, encontré a Alex, caminando, no me había percatado de sus pantuflas de peluche, eran tigres.

-¿Qué haces? Vuelve con él –dijo para mi sorpresa, esperaba que se molestara por haber besado a un uve.

-Pero… -en realidad esa no era la razón por la que quería hablar con ella… quería preguntárselo de una vez- es que… verás….

Seguíamos caminando hasta oír una especia de grito ahogado, caminamos de prisa y vimos a Mackayla en medio del pasillo, de pie… con la mirada perdida como si hubiese visto un fantasma. En seguida Alex salió corriendo y yo fui detrás, las dos puertas de esa gran habitación estaban abiertas, y cuando llegamos, lo que vi allí fue como un gran recuerdo horrible.

Selena, Emily y dos chicas a las cueles no conocía de nada… estaban allí en pijama todas, algunas con un camisón de seda como pijama.
Estaba Isabelle, arrodillada en el suelo, rodeada con unas ondas rojas… Selena estaba utilizando su poder, solo de recordarlo me traían recuerdos que había olvidado… es verdad. Comencé a recordar quien era yo.

4. Jugando con los sentimientos. Parte 2


Intentaré ir lo más deprisa posible >.<
Al lado he hecho una advertencia sobre escenas fuertes... y es que viendo un poco el carácter de los personajes, habrá escenas algo subidas de tono >.< aunque se me da mal escribir así. xD
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-Alex… yo… -comenzó a decir Joey, pero la realidad era, ninguno de los tres sabíamos que decir en aquel momento.

-¡¿No te enseñaron a llamar a la puerta?! –dijo Emily casi gritando.

-Lo siento… no era mi intención interrumpirles, yo sólo vine a decirte Joey… que… que Deborah quiere que bajemos ahora –salí corriendo de la habitación a la mayor velocidad que pude. No quería estar ahí ni un milisegundo más, fue la situación más embarazosa en la que había estado jamás.

Sin ninguna razón, me puse tan nerviosa que mi corazón no dejaba de latir a la velocidad de la luz, baje por las escaleras tan rápido que en menos de diez segundos ya estaba en la sala.
No era obligatorio que estuviésemos todos, por lo que sólo me encontré con Deborah, quien me miró sorprendida, estaba Christal sentada en el sofá leyendo un libro, que enseguida cerró al verme allí, y West, quien miraba por la ventana al otro lado de la habitación.
Me sujeté a la barandilla de la escalera, y a duras penas bajé el último escalón, sentí que me faltaba la respiración y todo mi cuerpo volvía a experimentar el mismo dolor que en el aeropuerto.

-¿Alex, que sucede? Parece que hubieras visto un fantasma –Dijo Christal levantándose- aunque no tendría mucho sentido asustarse ya que somos vampiros

-Casi lo hubiera preferido –dije a duras penas.

Me caí al suelo ya que mis piernas no respondían, y el dolor de cabeza volvió.

-¡Alex! –decía Christal acercándose a mi, me ayudó a levantarme y casi en seguida

West también estaba a mi lado, me llevaron al sofá y me senté.
Cerré los ojos por un momento, lo que sentía no era algo producido por un viaje agotador, ni si quiera me sentía cansada, sentía como si algo dentro de mi cabeza quisiera salir y estaba dando golpes de un lado al otro, mi cuerpo no respondía a mis movimientos, y si lo hacían, era muy doloroso.
Joey bajaba por las escaleras rápidamente y con su chaqueta en la mano.

-Siento mucho el retraso pero… -comenzó a decir pero al estar ya en la sala vio como Christal me sujetaba la mano y West servía un vaso con agua- ¿Qué sucede?

-Alex ha vuelto a tener otro mareo –contestó Christal de prisa.

-Bebe esto –me ofreció West, cogí el vaso y bebí el agua a duras penas.

Joey se acercó a mi deprisa, se arrodilló en frente de mí y toco otra vez mi frente, yo cerré los ojos para no mirarle, después de lo que había visto arriba, no podía mirarlo a la cara.

-Esto ya no es normal –dijó él y sujeto mi única mano libre.

Sentí que me faltaba la respiración, y sin darme cuenta, lagrimas comenzaron a salir de mis ojos.

-¡Alex, respira muy despacio! –decía Deborah. Lo hice, cogí bastante aire aspirando, y lo expulse muy despacio, y así varas veces, hasta que pude respirar con normalidad.

-¡Directora algo serio le pasa a Alex! Los vampiros somos fuertes de salud y no puede ser que un simple viaje agotador produzca esto –decía Christal preocupada.

-Debe ser el estrés, si no recuerdo mal, estabais en exámenes hace tan solo una semana, además Alex es la representante en nuestro Instituto y también tuvo que ocuparse de unos papeleos, ahora que tiene una nueva cría de la que ocuparse encima tiene esta misión, es normal, yo también estaría así –explicó rápidamente.

-Pues entonces me ocuparé yo de esto la misión de mañana, Alex ya está bastante agotada –dijo enseguida Christal. A lo que respondí yo:

-¡No! Ya me siento mejor… en serio, lo haré yo.

-¿Eres imbécil o que? ¿Te has visto? Estas muy agotada, mejor…

-Estoy perfectamente, sólo fue cosa de un minuto, ya estoy en condiciones. ¿Y queréis hacerme más espacio? Me ponéis nerviosa todos aquí rodeándome –dije enseguida, me levanté del sofá sorprendiéndome a mi misma, en realidad me seguía doliendo el cuerpo y cada vez que lo forzaba dolía más, pero no podía mostrarles esa debilidad.

Joey se levantó también y con sus manos levantó mi cara para mirarle, él era más alto que yo, me sacaba una cabeza. Me dio demasiada vergüenza mirarle en aquel momento, aunque tendría que ser al revés ya que yo no fui la pillada. Nos quedamos así unos segundos y sentí como su mirada me dijera ‘No lo hagas’. Aparté sus manos y me di la vuelta para mirar a Deborah, quien estaba mirándome seriamente.

-Jack me ha contado el plan que habéis ideado, con todo respeto creo que es un poco estúpido pero mientras funcione a mi me vale –dijo sonriendo.

-Lo llevaremos a cabo mañana al anochecer, necesitaría la ropa adecuada –dije yo caminando hacia la mesa a por otro vaso de agua.

-Tengo mucha ropa en mi armario, a lo mejor encuentras algo de tu estilo –decía Emily desde las escaleras, quien parecía haber observado toda la escena.

-Bien entonces… todo está preparado, decidir quien irá para entrar en acción. –Dije mientras me dirigía a las escaleras, nos cruzamos un momento y me dijo al oído sujetando mi brazo.

-¿Podemos hablar un momento?

-Claro –respondí yo intentando fingir una sonrisa.

Subimos por las escaleras y entramasen la primera habitación que vimos, ella cerró la puerta de golpe y apoyándose en ella dijo:

-No me caes bien –dijo ella apartando un mechón de su pelo castaño.

-¡Oh! Entonces me ahorras el tener que fingir ser amable contigo –respondí sarcásticamente.

-Selena me ha contado absolutamente todo sobre ti. Aunque yo si recuerdo que tu siempre estabas detrás de Joey como su pequeña mascota y que él no te hacía ni puto caso.

-Uhm… ¿Y te ha contado que ella también tiene ganas de enrollarse con él? –pregunté mirando mis uñas.

-Es una ingenua, cree que algún día él la hará caso, pero yo sé que no, no la veo como una amenaza –respondió ella.

-Y a mi sí me ves como una amenaza –no pude evitar sonreír.

-Sólo te diré que te alejes de él.

-Lo intento pero siempre me sigue, es como una pulga –solté yo con tono cansado.

-No veo porque Joey tendría que estar detrás de alguien como tú, él es mi novio.

-Ah pues tenía entendido que ‘erais’ novios –dije poniendo nefas en ‘erais’- de todos modo a mi no…

-Es cierto que estamos atravesando una crisis temporal, pero es la tipica pelea de novios que hay en toda pareja, no por eso quiere decir que tu puedas… -no la deje acabar lo que estaba diciendo.

-Mira… a mi no me importa si estáis peleado o no, no me interesa en absoluto salir con él y no tienes porque venir a contarme vuestros problemas amoroso, siento mucho haberos interrumpido antes, ahora si me disculpas…. –dije acercándome a la puerta, la abrí en ese momento si él no hubiera sujetado me habría caído al suelo.

¿Había estado escuchando nuestra conversación? Joey me estaba sujetando de los brazos, de otra forma habría acabado estampada al suelo. Me alejé de él de inmediato y camine unos pasos hacia el pasillo.

-Alex necesito hablar contigo –dijo él antes de que diera el tercer paso.

-¿De qué tienes que hablar con ella? –preguntó Emily cogiendo la mano de Joey.

-Emily ya hemos hablado nosotros no… -era una costumbre mía hablar sin dejar acabar la frase a nadie, y en este caso fue a Joey.

-En este momento no me interesa hablar con nadie así que os rogaría que si queréis ser felices y comer perdices, por favor, hacerlo lejos de mi –dicho esto me dirigí hacia mí habitación que no estaba muy lejos.

------Narra Mackayla----------

-¿Prometes no decirle nada? –pregunté una vez más.

-Lo prometo ¿Qué es? Me estas preocupando –volvió a decir Isabelle.

-Esta bien ¿Segura que está dormida? –pregunté por enésima vez.

-Te lo juro por Lana. 

-¿Quién es Lana?

-Mi precosa gata. Es muy adorable, ojala estuviera aquí –respondió ella abrazando una almohada –era muy esponjosa.

-No quiero asustarte pero la sangre de gato me encanta…bueno mira el caso es que –levante el libro- esta cosa contiene varios secretos de la vida de Alex, cosas que ella no puede descubrir.

-¿Cosas como que? –preguntó.

-Escucha bien. Alex nació en el año 1842, no recuerdo muy bien a que edad fue convertida y tampoco lo pone en el libro. Es una novela de esos años, es de genero fantastico ya que nadie creería lo que pone, explica como fue convertida, los problemas familiares y esas cosas. La protagonista sale con el nombre de Kimberly, pero yo sé que ese no es el nombre verdadero de Alex.

-¿Cuál es?

-No puede decirlo, ni siquiera Christal ni yo lo sabemos –dijo Jackie entrando en la conversación.

-¿Y cómo es que tu lo sabes? –me preguntó directamente.

-Veras… en 1876, Alex ya llevaba varios años convertida, mucha gente sabía de su situación y sabían que ella tenía la memoria borrada, en aquel tiempo los archivos no eran tan confidenciales como ahora, es decir, que los datos verdaderos sobre el vampiro estaban en la biblioteca del Instituto, pero alguien, no puedo decir quien fue, estuvo interesado en descubrir más sobre el pasado de Alex, cuando lo descubrió se lo dijo enseguida a ella, y ella me lo dijo a mi. En un principio su reacción fue positiva, como si no le importara, pero… ella… intentó matarse en varias ocasiones –era difícil para mi tener que recordar esos momentos, sobre todo si yo ya la había visto apunto de morir más de una vez. 

-¿Tan… trágico era? –preguntó la cría.

-La familia de Alex era numerosa, tenía cuatro hermanas y dos hermanos, ella era la menor… veras… el día en que ella fue convertida... fue el día en que vio como los asesinaban a todos.

4. Jugando con los sentimientos. Parte 1

IV
Jugando con los sentimientos


Tras el intenso aterrizaje del avión, debido a que estaban recién despiertos, los pilotos nos suplicaron que no dijéramos nada de lo ocurrido a nadie, claro los despedirían por haberse dormido en medio de un vuelo, pero había sido culpa nuestra, o más bien mía por haber dejado que Isabelle se metiera en el lío.

Nos dirigimos con nuestras maletas hacia fuera del aeropuerto, en la estación de taxis, aunque para la cantidad de personas que éramos, haría falta un autobús.

-¿A quien esperamos? –pregunté.

-A la señorita Emily Whytte, vive aquí desde hace unos meses pero pertenece al instituto de Nueva York –contestó Deborah.

-Directora Strackfort… -comencó a decir Jack pero enseguida ésta le corrigió.

-Adams… por favor, hace tiempo que deje el apellido Strackfort –dijo Deborah… todos la conocían como Deborah Stracfort, sin embargo ella se había cambiado el apellido a Adams, y todos la llamábamos así.

-Directora Adams, hay algo que no entiendo de todo esto y no quise preguntar para no ofenderla y que piense que no confiamos en usted… Si el problema principal es el hecho de que alguien está matando a Vampiros de la Ultima Voluntad ¿Por qué vamos a capturar a alguien que se dedica a beber sangre de humanos?

-Es cierto que las victimas son humanos, pero el vampiro que toma su sangre es un Uve, éste vampiro, está relacionado con los verdaderos criminales que son los que matan a los de tu clan. Para llegar a tener algo de información sobre estos asesinos, necesitamos obtener primero a su espía, aunque me sorprende bastante que su cómplice sea un Uve.

-¿Dices que uno de nosotros nos traiciona? –preguntó Joey uniéndose a la conversación, aunque en realidad todos estaban escuchando.

-O simplemente la chantajean –comencé a decir yo- si es una chica la que comete los crímenes, puede que la descubrieran bebiendo sangre humana y ahora la estén amenazando con denunciarla al consejo. El chantaje es un arma que se utiliza mucho estos días ¿Verdad Joey?

-En tal caso, la chica hace bien obedeciendo a los criminales, le puede caer una muy gorda si es descubierta por el consejo –respondió él sonriendo. Me sacaba de quicio.

-En cualquier caso, esto es como empezar de 0 , tenemos que atrapar primero al gusano que es perseguido por el sapo, que a su vez éste es perseguida por la serpiente que es nuestro verdadero objetivo –mencionó Danny.

-¡Oh! ¡Por favor! No metas a bichos desagradables en una conversación seria –mencionó Selena algo asqueada al oír ‘gusano’, ‘sapo’ y ‘serpiente’ en la misma frase.

-Uhm… lo dije para ayudarte a entender una conversación que estaba fuera de tus capacidades de comprensión –le contestó él con una sonrisa burlona.

Selena también le mostró una sonrisa molesta.

-Agradezco tu preocupación, pero no me interesa oír un plan del cual no voy a formar parte ¿Porqué no usas esas magnificas frases tuyas con Alex? A lo mejor ella si las necesita para comprender mejor el significado de ‘infracción de leyes’

-Sabes… tus continuos intentos de meterte conmigo son tan patéticos que hasta dan pena, pero no te preocupes, tu sigue hablando que con el tiempo dirás algo inteligente. -contesté sonriéndole.

Oí algunas risas que venían de los demás, Selena no se molestó en seguir hablando, cruzó sus brazos y me miró furiosa.

-Alex, por favor, céntrate en esto –me dijo Jack con una leve sonrisa.

-Lo siento –dije en seguida. No me gustaba ser una molestia para Jack, él era muy amable y educado conmigo, y yo quería ser igual con él.

-A lo que iba era… -comenzó a decir Deborah pero no puedo continuar.

Sentí de repente un gran mareo, sentí algo dentro de mi pecho… no… en todo mi cuerpo, mi cabeza empezó a dolerme más que nunca, me la sujete con la mano derecha y con la izquierda intente sujetarme a la maleta.

-¡Alex! –comenzaron a decir todos, Joey, quien estaba a mi izquierda, me sujeto la mano, me apoyé en él.

-¿Estás bien? –me preguntó con una mirada preocupada, me toco la frente y pasó su mano por mi cuello –no parece que tengas fiebre ni nada.

-No… más bien… me duele la cabeza –respondí yo.

-Debe ser por el viaje, estarás cansada –oí que decía Deborah, quien fue la única a parte de Selena, que no se acerco a mi, el restó nos rodeaban como si fuese un espectáculo.

-Si… supongo que será eso –dije una vez que el tremendo dolor se había pasado un poco. ¿Había sido cosa de un minuto? No ¿De segundos?

-Siento la demora – se oyó una voz hacía donde estaba Deborah y enseguida todos miraron hacía allí, todos menos Joey quien aún me estaba ayudando a levantarme.

-Oh no, es que nosotros llegamos demasiado pronto –oí decir a la directora.

-¡Emily cuanto tiempo! –se oyó la voz de Danny. Entonces todos a excepcion de Isabelle se acercaron a ella.

Con la ayuda de Joey, conseguí mantener el equilibrio, su mano izquierda me mantenía de pie sujetando mi cadera y con su mano derecha sujeto la mi mano.

-¿Puedes caminar? –me preguntó preocupado.

-Creo que sí –contesté algo extrañada. Aún así el no me soltó.


Tras oír varios murmullos como ‘¿Qué tal has estado?’ o ‘Hueles como siempre’ (¿Quién habrá hecho ese comentario?) la joven envió una sonrisa a todos y acto seguido se percató de la presencia de Joey a mi lado.

-¡Oh! ¡Joey! ¡Cuánto te he echado de menos! –dijo Emily acercándose hacia nosotros. Su sonrisa se fue extinguiendo a medida que dirigía su mirada hacia mi.

-Y tu eres… -me miró con seriedad y a la vez con una ‘amabilidad’ fingida.

-Alex, Emily, soy Alex –pude contestar.

-¡Oh! Lo siento tanto, nunca consigo recordar tu nombre –se excusó ella, era verdad, ella nunca me llamó por mi nombre, aunque tampoco me importaba, ella me era indiferente- Aunque si recuerdo que la última vez que nos vimos podías caminar sin necesidad de Joey.

-Se sintió mareada y como ves, necesita ayuda –explico Joey.

-Pues deprisa a la limusina entonces –dijo ella con una sonrisa también fingida. Todo en ella era fingido, hasta su bolso era una imitación de Channel, un bolso negro, que hacía juego con sus zapatos de tacón altos. Llevaba unos pantalones pitillo que le marcaban las curvas de las piernas, y una blusa blanca ancha con manga hasta los codos, la típica boina francesa púrpura y un pañuelo alrededor de su cuello a juego.

Joey me cogió en brazos, para mi sorpresa, y me llevó hacia el asiento de la limusina, y enseguida todos entraron dentro. El chofer metió las maletas en el maletero y Deborah le estaba dando una propina.




No presté ninguna atención a las conversaciones que tenían entre ellos, ni siquiera a la que tenía Emily con Joey, quienes casualmente estaban a mi lado, la oí por casualidad decir algo así como ‘Necesitaba verte’ pero no mucho más.

Ahora estábamos ya en la mansión de Emily, dónde seríamos alojados durante nuestra estancia en París.

Joey me había ofrecido ayudare a bajar, pero yo ya estaba mejor y no necesitaba más su ayuda, aunque aún así agradecí el detalle a lo que el correspondió con una sonrisa, vale que le odiara pero tampoco era un desagradecida.

En la habitación, me tumbé en la cama y quise olvidar todo por un momento ¿Qué me había pasado? Deborah había dicho que era por ir en avión, pero no era la primera vez que viajaba en avión. De hecho siempre lo hacía, en las reuniones en Nueva York, teníamos que coger un avión cada dos por tres, y nunca me mareaba. No se cuanto tiempo me quede tumbada en la cama ¿Una? ¿Dos horas?

Sea lo que sea decidí no darle mas vueltas, más que todo porque enseguida Isabelle me habló.

-¿Te sientes mejor? –preguntó la cria.

-Si… no te preocupes. –fue lo único que se me ocurrió decir. Me levanté de la cama de un salto olvidando todo el dolor que había sentido antes y me dí la vuelta para mirarla. Entonces me sonrío tranquilamente.

-Tienes que bajar ahora, o al menos eso dijo Deborah.

-Es verdad, será mejor que baje –camine hacia la salida y enseguida me volvió a hablar.

-¿Y yo que haré mientras?

-Ve con Mackayla para que no te quedes a qui sola, está en la habitación de al lado creo –dicho esto, cerré la puerta y nada mas dar un paso en seguida apareció Jack.

-Alex, al final del pasillo, la última puerta a la derecha, está la sala de estar, allí debe estar Joey ¿Podrias avisarle de que debemos bajar ahora? Yo tengo que ir a hablar con West y…

-Claro –respondí en seguida- pero… ¿Cómo es que conoces bien esta mansión?

Con una sonrisa simpática respondió:

-Los Whytte siempre fueron grandes amigos de mi familia, solíamos venir aquí de vacaciones.

-No tenía ni idea.

-No era un detalle muy revelante, de todas formas, me trae buenos recuerdos volver aquí, hacía décadas que no venía, Joey es el que mas familiarizado esa con todo.

-¿Y eso? –la verdad no me importaba pero con tal de seguir hablando con Jack.

-Espero que no te importe que lo diga, él y Emily… antes eran novios… -lo dijo con lentitud, como si de verdad me importase.

-Tranquilo Jack, mi obsesión por él ya es agua pasada, de hecho casi ya ni me acuerdo.

-No sabes cuanto me alegro de ello, en serio –Me volvió a sonreír y sin decir nada más siguió su camino. Era tan adorable.

Caminé hacia el fondo del pasillo, tal como me había indicado Jack, no pude evitar mostrar mi cara de desagrada al cuadro que estaba al lado de la penúltima puerta, era una como una ‘mancha’ en la hermosa mansión. Todo blanco y dorado, parecía la casa perfecta… que asco, siempre he odiado lo perfecto. Esa mancha me hizo pensar…’así me vería yo si viviera en un instituto de uves’

Al llegar a la última puerta, la abrí sin siquiera llamar, era una falta de costumbre que yo tenía y hubiera deseado haber llamado para no haber visto lo que había visto.

-Joey, Jack dice que tenem… -me interrumpí al ver lo que pasaba.

Emily estaba sentada en la mesa, en sujetador y atrapando con sus piernas a Joey, tenía el pelo revuelto y un tirante de su sujetador caído. Joey, tenía desabrochado todos los botones de su camisa, claramente no llevaba la chaqueta del uniforme puesta, y su pelo también estaba despeinado debido a las manos de Emily, las manos de Joey la sujetaban a ella y por un momento, sentí vergüenza y nauseas al mismo tiempo.

Era la primera vez que pillaba a una pareja así, de esa forma. Nunca antes había deseado tanto que la tierra me tragara. Joey me miró con cara sorprendido y Emily me miró furiosa, sería por haber interrumpido aquel momento.

-Alex… yo… -comenzó a decir Joey, pero la realidad era, ninguno de los tres sabíamos que decir en aquel momento.

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Quiero aclarar una cosa, esta Emily no es la misma que salió en la primera parte del capitulo 1. Sólo para aclarar, disculpen las faltas y gracias por leer :D

3. El viaje. Parte 4

¡Hola hola! Quiero disculparme por haber hecho de esta parte muy corta, debería haberla incluido en la Parte 3. La siguiente parte será el capitulo 4 ^.^
Debo decir, que volviendo a leer desde el principio me parece un poco lioso, pero claro, soy una novata en esto de escribir, y a medida que vaya escribiendo más iré mejorando poco a poco. >.< Sin más que decir os dejo leer este trozo corto, el capitulo 4 llegará muy pronto (y esta vez es en serio)

---------------------Narra Isabelle-------------------

Sigilosamente me acerqué y me senté a su lado, ya sabía que me había visto venir, pero no quería hacer algo que la molestara. Sobre todo después de meterla en el lío del piloto.

-Lo siento... -dije con poca energía.

-Ya olvídalo, ya está solucionado -dijo Alex con la mirada perdida en su telefono móvil, era blanco y tactil, su fondo de pantalla era un gato negro muy bonito.

-Esta vez me refería al incidente de antes, de Nueva York -dije yo mirandola.

-Tambien olvidalo, es algo normal.

Me quedé pensando en el nombre que elegí… María Isabel… lo elegí más que nada porque siempre pensé que mi nombre era horrible, mi padre me dijo una vez que, el lugar de Daina, estuvo pensando en llamarme María Isabel. Mi padre… quien ahora estaba muerte junto con mi madre.

-¿Porque elegiste el nombre Alexandra? –pregunté con curiosidad.

-¿Qué...? – Alex me miró con una cara interrogativa, cambié de tema enseguida después de permanecer unos segundos en silencio, los suficientes para que ella se sumergiera en su mundo.

-Quiero decir, tu tambien habras estado antes en la misma situacion que yo, te habran obligado a elegir otro nombre.

-Ahm...no lo recuerdo bien, sólo sé que Alexandra lo elegí yo, pero Kayla Lee, no se quien me lo puso o si yo misma me lo puse, no recuerdo bien. –soltó sin mas.

-¿Tanto tiempo ha pasado?

-No es eso, es que me borraron la memoria.

-¿Por que?

-Cuando me convirtieron seguramente no pude soportar la transformación, quiero decir, los cambios...mi familia…mi hogar...lo echaba tanto de menos que intenté cortarme las venas. Sólo se eso.

Sentí como un intens miedo se apoderaba de mi.

-Si me pasase lo mismo...me borrarían la memoria a mi también.

-Así es, a veces es mejor recurrir a eso.

-¿No sientes curiosidad? ¿Acaso no querrías visitar a tu familia? –No quería preguntar más por su vida privada (aunque ella ya sabía la mia) pero el mejor adjetivo que me describía a la perfeccion era el de ‘curiosa’

Sin embargo, las repuestas de Alex eran breves y rápidas.

-Estarán todos muertos –dijo sin más, como si le diera igual.

-¿Y eso?

-Llevo mas de cien años siendo vampira. Además aunque siguieran con vida ¿de que serviría? se supone que estoy muerta. ¿No lo habías pensado? –La última pregunta me la hizo mirándome a los ojos.

-Pero...mi hermano se alegraría si viera que sigo aquí.

-Es verdad, pero esos sentimientos de felicidad se convertirían mas tarde en miedo. Ya no eres humana –se quedo mirandome durante unos segundos, acto seguido bajo la visto de nuevo a su movil.

Era un Nokia C6, uno de esos que al deslizarlo tenía un teclado, siempre quise uno pero mi madre siempre me decía ‘eres muy joven para tener un móvil’ ¡Seguro! Por eso hasta los niños de primaria de mi colegio tenían uno… mi madre siempre tuvo un ideal sobre los jóvenes… anticuado, se creía que hoy en día las niñas de mi edad seguían jugando con las barbies… esa era mi madre. Lo era. ¡¿Por qué no podía olvidarlos por un momento?!

Me fijé en el fondo de su móvil… un gato negro, los que dan mala suerte.

-Es... ¿tu gato?

-No, no tengo gatos, pero siempre quise uno, los gatos son...independientes, hacen lo que les da la gana...les encanta la noche, como a mi.

-Yo tenía un gato, bueno lo sigo teniendo, es blanco, siempre estaba comigo, y nunca se iba por las noches como hacían otros gatos.

-Por que no le dabas libertad, los gatos domésticos salen si sus dueños les dejan, pero los callejeros son  libres... van a donde el viento les lleve, o simplemente a buscar comida en algún callejón –lo último que dijo, lo dijo poniéndose de pie. Guardó el móvil en el bolsillo de su chaqueta roja, que hacía juego con el uniforme y me tendió la mano. ¿A caso estaba de buen humor?

-Vamos, Deborah ya fue a despertar a los pilotos así que en menos de 10 minutos podremos pisar tierra.

-No la he visto pasar –dije cogiendo su mano y levantándome.

-Cuando descubramos cuales son el resto de tus poderes te enseñaré a pasar desapercibida del restos de la gente.