Páginas

¡Atención!

Los hechos y los personajes de la siguiente historia pertenecen a la ficción. cualquier semejanza a la realidad es pura coincidencia.

¡1 año en este blog! ^.^

Feeeeeliiiiiiciiiiiidaaaaaadeeeees FIN!!! Hoy cumples un año!!
Menuda caca ¬.¬ en un año sólo he publicado 4 capítulos xDDDD Prometo ponerme al día con esto ya que he cerrado temporalmente otros dos blogs con historias que tenía abandonados >.<

Casualmente, también celebraremos que esta es la entrada ¡número 20! (¡Aplausos!) y... no sé que debería hacer >w< ¿Alguna escena desde el punto de vista de otro personaje? ¿Algún adelanto interesante? ¿O simplemente nada? xD

¡Modo concentrada activado!
-_-

¡Ya sé! Obsequiaré con varios miniadelantos ^_^ ¡disfrutarlo!
_________________________________________________
Joey
¿Y ahora cada vez que la miré a la cara que haré? No puedo... simplemente que lo haya hecho por despecho... no podía soportarlo. Pero lo que yo hice tampoco fue nada agradable, conocía bien a mi madre, y sabía que ella sería totalmente capaz de realizar un juicio contra Alex, y dado que ella era el consejo, estaría claro quien ganaría.
Alex
Lo sabía... iba a morir, aunque ya estaba muerta, era una vampira, pero aquello me asfixiaba, era como un nudo en la garganta que no me dejaba respirar. Hacía demasiado calor ¿Qué más me tenía que quitar? Ya estaba en sujetador, y suerte que llevaba pantalones cortos, pero aún así tenía deseos de quitármelos también. Al fin y al cabo para cuando me encontraran ya estaría más que muerta. 
Isabelle
Sabía que a Alex no le gustaría pero... me daba igual, tenía que hacerlo, tenía ya cuatro de los seis poderes que debía tener, y con esos cuatro podía matarla sin ningún problema, al fin y al cabo por su culpa estaba metida en todo esto, por su culpa yo era una vampira.
Christal
No... no era verdad... no lo era, no lo era, no lo era... no podía ser verdad...entonces ¿Esa era la razón por la que nunca pude recordar nada? La razón por la cual, incluso con la ayuda de Selena, no pude averiguar más que mi nombre y dónde nací... porque jamás existieron esos recuerdos.
Este orden no corresponde al orden de los capítulos.
Pequeñas frases

->-Pensé que podía superarlo pero no puedo ¿Sabes? A veces, pequeñas palabras pueden destruir grandes sentimientos.
->No aguante más, cogí el cuchillo y lo dirigí directo a mi garganta.
->-El solo verte me produce dolor de cabeza.
->¿Entonces aquí es dónde pasaré el resto de mi vida?
->-Vaya... ella tenía razón al decir que tú y yo nos parecíamos.
-¿Quién dijo que yo me parecía a un ladrón de ropa interior femenina?
->-Voy a estar aislada del mundo durante un tiempo y lo único que se te ocurre traerme es un gato. Muy ingenioso por tu parte.
->-Tu me caes bien, me recuerdas a mi mismo en versión femenina.
-> De todos los vampiros del mundo... tenía que ser ella la culpable de todo, la culpable de mi desgracia, de que ahora yo tenga que vivir como lo que más odio en el mundo.
-> -La han destituido, ahora ya no hay nada que yo pueda hacer.
-> -Vaya... así que al final mi sueño se hizo realidad y lamentablemente no podré estar aquí para verlo.
Otra vez, el orden no corresponde al orden de los capítulos
___________________________________________________________________
Y hasta aquí todo, creo que ya he revelado bastante >.<

4. Jugando con los sentimientos. Parte 5


Y llegamos con la última parte del capitulo 4 >.<
En las próximas horas habrá alguna sorpresa no importante xD
-----------------------------------------------------
De no ser por las gotas de sangre que estaban en la alfombra del largo pasillo, jamás hubiera encontrado el camino de vuelta a mi habitación.
Camine por todo el pasillo, mis heridas que antes eran grifos de sangre ahora eran simples cicatrices.
Entré en la habitación vi a Isabelle sentada en la cama y a Nick a su lado, no había nadie más aunque supe que Jack había estado aquí cuando vi que su chaqueta estaba en la silla.

-¿Ves? te dije que vendría enseguida –oí decirle Nick a Isabelle.

Me acerqué a la cría y me senté a su lado, su mirada estaba perdida en el suelo y se notaba que había llorado durante bastante tiempo.

-Gracias por acompañarla Nick ¿Puedes dejarnos solas? –dije sin dejar de mirar a Isabelle.

Él, sin decir nada, se levanto y salió de la habitación, aunque pude notar su preocupación por ambas.

-Perdóname –dije sin saber que más decir.

Isabelle levantó la vista y me miró a los ojos.

-No tienes nada de que disculparte, tu no has hecho nada –dijo con su voz quebrada, parecía que ya no podía hablar y estaba claro porque.

-Precisamente por eso, porque no hice nada… debí haber estado contigo, pero pensé que esta vez Selena no lo haría.

-Cuando llegaste te lanzaste directa a ella –dijo con una leve sonrisa y no pude evitar reírme.

-Así que eso si que viste –comenté.

-No, en realidad me lo dijo Mackayla.

-¿Estuvo aquí?

-Si, y Jack también… se fueron hace diez minutos –soltó un suspiro- me dijo que Selena les hizo lo mismo a ella, a Christal, a Nick… y a Jessie y a Jackie.

-…y a todas las crías de las que yo estuve a cargo… esa fue la razón por la que la anterior se suicidó –dije automáticamente.

Estuvimos en silencio durante bastante tiempo, no se en lo que estaría pensando ella pero si podía sospecharlo.

-¿A ti… a ti también te hizo… eso? –preguntó diciendo ‘eso’ como si fuera difícil pronunciarlo.

-A pesar de que lo tiene prohibido, lo intentó –contesté recordando aquella vez en la que Selena estuvo a punto de entrar en mi mente.

-¿Por qué? ¿Por qué lo hace? –preguntó indignada.

-Selena es de las pocas que tienen ese poder, tienen permitido entrar en la mente de cualquiera si sospecha que sabe algo que no debería saber. Pero siempre lo hace con esa escusa –noté como apartó la mirada de mis ojos… ¿Acaso ella sabía algo que no debería saber? Al verla nerviosa no quise presionarla y preguntárselo en aquel momento.

-¿Y por qué… puede hacer eso con todo el mundo menos contigo? –preguntó ella sin mirarme.

-Porque… si lo hace puede perturbar recuerdos que están ocultos.

-Pero tú dijiste que tu memoria estaba borrada.

-En la referencia a ‘borrar’ no quiere decir que los elimine completamente, eso es imposible, es más bien como si sólo los escondiera en algún lugar de la mente y los bloquea para que no pueda acceder a ellos. Si Selena llegara a entrar en mi mente, automáticamente mis recuerdos volverían, porque estaría alterando mi cerebro.

-¿Tiene prohibido entrar en la mente de todos a los que se le han borrado la memoria?

-Algo así. Aunque una vez entró en la mente de Christal y no pasó nada. Pero si vuelve a hacerlo seguro que esta vez si recordará cosas.

Y otra vez un incomodo silencio, yo lo único que quería era responder a sus preguntas sin preguntarle nada a ella. Pero sorprendentemente estaba más tranquila de lo que me esperaba, hasta que mencionó lo que vio.

-Mis… mis padres fueron asesinados en Norwich, tenía nueve años, yo llegue del colegio como siempre y en mi casa… estaba la policía y mi hermano… estaba llorando. No entendí bien lo que pasaba hasta que los vi tendidos en el suelo, y la sangre… -no llegó a terminar la frase, así que eso era lo que Selena le hizo recordar… era cruel.

-Siento lo que les paso a tus padres, y siento lo que te está pasando a ti, no recuerdo como se siente que te aparten de tu familia y te obliguen a ser vampiro, eso lo bloquearon en mi mente.

-Comparado con lo tuyo seguro que lo mío se reduce a nada, quiero decir, intentaste matarte.

-Ni siquiera recuerdo de que forma lo intente, a veces pienso que no tengo pasado.

-Piensa de esta forma, tienes un pasado que los que te quieren te lo ocultan por tu bien.

-¿Intentas animarme? Tú eres a la que debería animar. Yo estoy bien. –no pude evitar soltar una leve sonrisa y ella hizo lo mismo.

-Gracias –soltó ella.

-De nada – y acto seguido me recosté en la cama.

--------------------Narra Christal----------------

Nada… absolutamente nada, esta vez lo pensé no lo dije.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué al ver aquella escena recordé mi nombre? Cuando Selena estuvo en mi mente… recuerdo un horrible dolor de cabeza, todo daba vueltas y lo único que veía era su rostro… de repente recordé cosas que había olvidado con la memoria de pez que tengo… cosas tan simples cómo que el móvil que creí haber perdido estaba en el bolsillo de una chaqueta en mi armario, pero nunca pude averiguar la razón por la que recordaba cosas tan insignificantes como esa y no cosas importantes como quien era y de donde venía. Sin embargo cuando vi lo que le hacía a Isabelle… el recuerdo de cuando estuvo en mi mente vino de nuevo a mi cabeza… y no sé como conseguí saber mi autentico nombre… Lydia.
¿Lydia? ¿Mi verdadero nombre era ese? ¿Pero por qué no recordé nada más?
Entonces lo supe… esa era lo solución. Y pensar que estuve a punto de pedirle a Alex que me dijera la verdad, entonces ella sabría que yo estuve intentando averiguarlo por mi cuenta. Lo sabría. Pero ahora había otra forma, otra forma de saberlo y ya no necesitaba que ella se enterase.

Recuerdo que West me llevó de vuelta la biblioteca… no se porque estar en una biblioteca me relajaba más que estar en cualquier otro lugar, y él lo sabía.
En aquel momento, mi mente comenzaba recordaba lo doloroso que fue la vez en la que Selena fisgoneaba dentro de mi mente, por eso no pude moverme, y por eso West tuvo que llevarme a la biblioteca en brazos. Pero ya estaba tranquila, tuve un progreso, recordar mi nombre, y además ahora sabía como recordar el resto.

-¿Ahora te encuentras mejor? –preguntó él, me dio un vaso de agua y me lo bebí, lo necesitaba.

-Si, estoy bien… de hecho, nunca me he sentido mejor –era verdad, jamás me había sentido tan bien como en aquel momento, tras por fin haber avanzado.

-¿En serio? A mi me pareció justo al contrario –mencionó él.

-West… ya he averiguado como descubrir mi pasado.

Él, que había estado apoyándose con una mano en la mesa, frunció el ceño y me miró directamente a los ojos.

-Creo saber a que te refieres y no es que quiera decirte lo que tienes que hacer pero…no te lo recomiendo.

-¿Por qué no? Es una idea muy buena. No me cae bien Selena y sé que yo tampoco le caigo bien, pero si se niega siempre puedes pedírselo tú, vosotros sois amigos.

-Nuestra amistad no es tan profunda cómo para que ella acepte hacer favores a los Carmesí.

-Pero lo intentarás, sé que lo harás –dije sonriendo

Me puse de pie y caminé hacia las escaleras para salir. Entonces él me siguió.

-Voy a ser utilizado, uhm… -insinuó él mientras caminábamos por el pasillo.

-Tú mismo dijiste que harías cualquier cosa para ayudarme.

-Con la condición de que después serías mi novia.

Me detuve a mitad del pasillo y al ver que lo hice, él hizo lo mismo.

-Alto… yo nunca dije que lo sería. Podemos enrollarnos de vez en cuando pero… ¿novios?

Entonces él me miró a los ojos.

-Christal, hablo en serio cuando digo que quiero estar contigo.

-Y yo también hablo en serio cuando te digo que tú eres un uve y yo una Carmesí y por lo tanto no podemos ser novios –aquello me sonó mal hasta a mí, y me dí cuenta que había metido la pata… era justo lo que Joey le había dicho a Alex y que le había roto el corazón, o al menos eso me dijo ella.

West me miraba seriamente, como nunca antes lo había hecho.

-Si tan obsesionada estás con que seamos de distintos clanes, entonces creo que he estado perdiendo el tiempo –dijo él sin dejar de mirarme, creí ver en esos ojos una esperanza de que me disculpara, pero no podía.

-Si, has estado perdiendo el tiempo –dije automáticamente, entonces él se dio la vuelta y siguió caminando por el pasillo rápidamente. Y yo me quede allí de pie, observando como se iba, y cuando ya no quedaba rastro de él dije para mi misma:

-Bien Christal, acabas de perder el último recurso para obtener la ayuda de Selena.

4. Jugando con los sentimientos. Parte 4


---------------Narra Alex--------------

Casi no pude creer lo que veían mis ojos, Selena… otra vez… no. Sentí una enorme ira y frustración. Selena estaba haciendo lo mismo que le hacía a todos los nuevos vampiros, lo mismo que le hizo a Mackayla, a Jackie, a Jessie, a Nick y a Christal… lo mismo que intentó hacer a mi.
Lo llamaba ‘el juego de los pecados’ consistía en usar al máximo su poder con el que lee las mentes, de esta forma los rodeaba con una especia de ‘campo de energía’ y podía leer la mente de cualquier persona, además podía adentrarse en sus recuerdos, cambiar cualquier cosa para que la victima lo recuerde mal… lo recuerde de la misma forma que ella juega.
Selena lo hacía por dos razones según me había dicho una vez: la primera era para descubrir información que tanto a ella como a su clan, les beneficiaran, eso sí… no tenía que hacer daño a la victima, la segunda razón era… por diversión,  ella rebuscaba en sus recuerdos, situaciones felices y los convertía en los peores recuerdos que puede tener, según ella es ‘Divertido’
Sin embargo yo siempre supe que lo hacía por una razón diferente a las dos primeras.

Christal se quedó helada a mi lado, seguramente recordó que había pasado con ella cuando Selena había utilizado su poder. Al igual que Mack, quien también estaba temblando incapaz de hacer nada.
Isabelle estaba llorando, temblando… se notaba que quería gritar, pero estaba tan asustada que ni siquiera podía hacer eso. Mi mente se puso en blanco, intenté calmarme pero no pude…vi como reía, como disfrutaba del dolor de los demás, ya era el colmo, siempre hacía lo mismo con las crías.

Salí corriendo hacia ella y la estampe contra el suelo, entonces el campo de energía mental se apagó e Isabelle rompió a llorar, esta vez casi gritando.
Selena me cogió del pelo y sentí como arrancaba algunos mechones, no me importó, yo también hice lo mismo. Entonces sentí sus uñas clavándose en mis piernas, no se como ella gano terreno sobre mi y se puso encima, yo doble mis piernas hacia arriba, y con mis manos me defendí de sus intentos de seguir cogiendo mi pelo ¿Por qué no hacía otra cosa? Si para defenderse cree que intentando dejarme calva lo conseguiría, estaba equivocada. Conseguí tumbarla en el suelo, y sentí el olor de mi sangre, en sus uñas, y el olor de la suya en las mías. La pelea iba en serio.

-¡Esto no tiene nada que ver contigo! Eran órdenes –decía ella.

-¿Acaso te ordenaron torturarla? ¿Eh? –pregunté yo furiosa.

Pude ver por el rabillo del ojo, que Mackayla y Christal estaban también en el suelo, sollozando, estarían recordando la vez en la que pasaron por lo mismo que estaba pasando Isabelle, un autentico infierno.
Oí los intensos gritos de Emily ‘Joey’, ‘Jack’ ‘ayuda’ decía ella alejándose de nosotras, si ella formaba parte de lo que estaba haciendo Selena, sería mi próxima victima.
Cuando sentí que ellos llegaban, le dí un puñetazo a Selena en la cara, y ella intentó hacer lo mismo, y al no conseguirlo, me rasguñó mas fuerte en el pecho ‘¿Porqué me habría puesto el pijama?’

-¡¿Pero que coño hacéis?! –oí decir a Joey, quien había venido corriendo. En seguida me cogió por los hombros y me alejó de Selena.

-¡Sueltame! –grité más fuerte que nunca. Entonces Jack y Danny llegaron por el mismo lado que había llegado Joey, y West al contrario, por el mismo lado que habíamos llegado Christal y yo.

-¡Selena, para! –oí decir a Danny

-No nos harán caso, llévatela Danny –dijo Joey.

Selena, aprovechando que Joey me tenía, intentó cogerme del pelo, pero Danny se lo impidió. West, tras ver a Christal casi llorando en el suelo, la ayudo a levantarse y la sacó de allí. Lo mismo hizo Jack con Mackayla y con Isabelle, ésta última estaba mucho más asustada.
Un poco más tarde, llegaron Jessie, Jackie y Nick.

-Nicholas, ayúdame con Isabelle por favor –dijo enseguida Jack.

Tanto Selena como yo intentamos aferrarnos para seguir con la pelea, pero Joey, me rodeo los brazos, me cogió y me sacó de allí. Danny estaba intentando calmar a Selena.
Lo último que pude ver fue a Jack, ayudando a Mackayla a caminar.




-¡Suéltame! –gritaba yo por todo el pasillo haciendo todo lo posible por que me soltara.

Él no dijo ni una palabra mientras me llevaba a la habitación más lejana de todas, incluso más lejos de lo que estaba la biblioteca, esa mansión era un laberinto y no sabría volver sola a la habitación. Entramos en la última habitación del último pasillo que había, allí me tiró a la cama y cerró la puerta con el pestillo.

-¿Ahora es cuando abusas de mi sexualmente? –No pude evitar preguntar ya que encima se quitó la chaqueta.

-Shh, calla –dijo simplemente, se acercó al baño y cogió un botiquín que había allí, volvió, se arrodilló ante mí y con algodón y alcohol comenzó a pasarlo por los rasguños de mi muslo, no me había dado cuenta de que había sangre por toda mi pierna.

-Eres tonta –dijo a continuación, ahora estaba tranquilo, cuando hacía unos segundos nos estaba gritando.

-¿Por qué? Por intentar defender a Isabelle… sabes perfectamente lo que la estaba haciendo –solté yo, apoyé mis manos en la cama y deje que me curara.

-Eres tonta por pelear con ella sabiendo que te iba a hacer daño, llevando ropa con poca tela y muy fina –dijo tocando mi camiseta de tirantes.

-¿Por qué me has traído aquí? –pregunté mirando bien la habitación.

Era como todas, vacía completamente salvo por una cama, un mueble, un par de mesillas de noche con lámparas encima, y unas cuantas sillas, además de una televisión encima de otro mueble.

-Conociéndote, no ibas a calmarte tan rápido si te llevaba a tu habitación y veías llorar a Isabelle.

-Quien seguramente, después de esto, no dude en coger la daga que le diste y se corte la cabeza –insinúe yo mirando a través de la ventana.

-Confía más en ella, no creo que algo así la lleve hasta ese extremo, además, Nicholas y Jack están con ella.

-Menudo día llevo. No me sorprende que Deborah diga que estoy estresada, después de todo con lo que tengo que lidiar.

-Haces bien tu trabajo, por eso siempre te encargan a ti mucho peso – ¿Me ha hecho un cumplido?

-Y lo dice quien me ha obligado a venir aquí…-solté un suspiro cansado- Gracias.

-De nada.

Nos quedamos en silencio un momento, cuando acabó de pasar el algodón por mi pierna, note como las heridas poco a poco iban sanando. Las heridas de los vampiros sanaban muy deprisa. Entonces él cogió otro pedazo de algodón, lo mojó en alcohol y lo paso por mi cuello, bajando hacia mi pecho lentamente. Esta vez estaba sentado a mi lado.
No quise mirar sus ojos en aquel momento, aunque por la forma en la que pasaba el algodón, estaba algo nervioso. No le impedí curarme el enorme rasguño que tenía desde el cuello hasta mi seno derecho, no era como si me estuviera metiendo mano, solo me estaba curando.

-Esto sería más fácil si estuviera alguien con poder curativo –insinúo él.

-Como Mackayla… oh espera… está lo bastante aturdida como para siquiera poder curar a alguien –dije yo con una sonrisa falsa.

-Hablaré con Selena…

-¿Y de que servirá? De nada… -solté un suspiro de cansancio-  esperaba que al menos Isabelle se librara de esto.

¡Isabelle! Se me había olvidado completamente. La pobre chica debe de estar más aturdida y confusa, y por mucho que Nick y Jack estuvieran con ella, estaba segura de que con la única con la que querría hablar era yo.
Me levante de un saltó y me dirigí en dirección a la puerta.

-Tengo que hablar con ella, estará muy asustada.

Sucedió tan deprisa que casi no me había dado cuenta, mientras intentaba abrir el pestillo, en seguida Joey me empotró contra la puerta, y nuestros cuerpos quedaron pegados. Sentí su respiración muy cerca, y su mano me tocaba la mejilla.

-Semidesnuda en una habitación… no puedo resistir –dijo él con los ojos cerrados.

-¿De que hablas? Fuiste tu quien me trajo aquí –espeté yo sin intentar nada.

-Mi intención sólo era calmarte y curarte, pero… no esto –dijo él y acto seguido me besó.

Era otro de sus besos profundos y desesperados, noté su respiración intensa y el tacto de sus dedos en mi mejilla, era la cuarta vez que me besaba. La primera, fue años después de aquel ‘incidente’; la segunda, no se si cuenta como segunda ya que le mordí; la tercera fue en la azotea del instituto de Nueva York, y ahora… ¿En serio conté los besos? Acaso ¿los recuerdo? No quería… en definitiva no quería, pero era inevitable, en alguna ocasión llegue a pensar que incluso los necesitaba, y cada vez que lo hacía me recordaba que fue lo que me dijo él para que tanto lo odiara.
No más, no podía permitir que jugara así conmigo. Ya que me tenía acorralada entre su cuerpo y la puerta, lo único que pude hacer fue girar mi cabeza, y tapar su boca.

-No… por favor –dije yo apartando la mirada.

-¿Por qué? –preguntó él despacio, apartó mi mano y comenzó a besar mi cuello.

El tacto de sus labio es mi cuello era suave, la piel se me erizaba del tacto, sentí nervios por un momento, y entonces desperté de todo, no podíamos seguir así, desde luego yo no podía.
Sólo pensar que los labios con los que tocaba mi piel, eran los mismos que besaron a Emily, que seguramente también besó la piel de ella… no podía. Recordé que me había besado en la azotea, y sólo un día después ya estaba con ella, y cuando me tenía en una habitación encerrada, quería lo mismo. Sentí tensión, las paredes se hacían más pequeñas, sólo estábamos nosotros dos, y si seguíamos así acabaría rindiéndome a él, mi cabeza daba vueltas, me vino a la mente sus duras palabras ‘Jamás saldría con alguien de menos estatus que yo’… y más ‘Tú eres una Carmesí y yo soy Última Voluntad’ y más… ‘Aunque crezcas, seguirás siendo una convertida’
Sólo juega conmigo…sólo juega conmigo… solo juega conmigo… solo juega conmigo…

-¡Sólo juegas conmigo! –solté de un grito, le empuje apartándolo de mi.

Con todos lo que tenía en la cabeza, recordándolo todo no me había percatado de donde estaban sus manos…. ¡Levantando mi camiseta! Ni siquiera había sentido cuando había empezado a tocarme, menos mal que lo aparté de mí.

Nos miramos silenciosamente, solamente bajo la luz de la luna que iluminaba la habitación desde la ventana. ¿Qué debería haber hecho? ¿Salir corriendo sin decir nada? ¿Esperar a que dijera algo? ¿Olvidarlo todo y saltar a sus brazos?
Me acomodé bien la camiseta, levanté los tirantes que habían caído por mi hombro, y me puse firme, sin saber que hacer.
Él no dejaba de mirarme, sus ojos reflejaban dolor… ¿Dolor? ¿Por qué? ¿Por haberle apartado? No podría ser eso, algo tuvo que pasar, Joey Williams no es de los que muestran sus sentimientos así de fácil.

-Para mi no es ningun juego –dijo él despacio. Cada palabra de aquella frase me llenó de irá ¿De verdad pensaba que iba a creerme eso? Era lo único que había hecho en todo momento que estaba conmigo, jugar.

-No puedo creerte, lo único que quieres de mi es llevarme a la cama, una vez que consigas eso te olvidarás de mi de la misma forma que uno olvida lo que comió el día anterior –Vale… eso no se donde me salió, fue uno de los comentarios mas absurdos que dije en mi vida.

-Yo nunca olvido lo que como el día anterior… de hecho, ayer comí arroz con tomate, el tomate estaba delicioso, aunque al arroz le faltaba…

-¡Basta! ¡Basta de todo! Déjame en paz, deja de perseguirme, deja de acosarme…  -¿En serio era lo que quería? ¿O justo lo contrario?

-¿Por qué crees que lo único que quiero de ti es tu cuerpo? Eres cruel –su mirada se veía cansada y decepcionada.

-¿Qué soy cruel? ¡Mira quien fue a hablar! –dije frunciendo el ceño.

-Antes te gustaba, antes querías estar conmigo. Me lo dijiste.

-Tú lo has dicho, antes. Antes de que me dijeras ‘Jamás saldría con alguien de menos estatus que yo’ Antes de que me llamaras ‘convertida’ antes de todo eso, me gustabas, y todo el mundo lo sabía, y no me importaba. Era una niña tonta, tal y como creías.

-Jamás pensé que fueras una niña tonta –el tono de su voz era cada vez más bajo y mas lento.

-Lo era y lo sigo siendo por dejar que me beses. Por favor… ¿Cómo una simple Carmesí inútil, una convertida que antes era humana podía aspirar siquiera a salir con Joey Williams, un vampiro de la Última Voluntad hijo de los presidentes del consejo? Supongo que eso fue lo que pensaste durante mucho tiempo…

-No puedo decirte la razón por la que lo dije, así que sólo me aferro a la esperanza de que algún día me creas cuando te digo que me arrepiento de haber dicho esas palabras, y de haberte hecho daño con ellas.

¡No! ¡No sigas! No quería que siguiera, si lo hacía, acabaría perdonándolo ¿Acaso eso fue lo que siempre quise? ¿Una disculpa? ¿De verdad mi corazón era tan débil? ¿De verdad estuve considerando perdonar? No podía, y precisamente porque no podía perdonarle, no podía seguir mirándole a la cara, me dí la vuelta despacio, abrí el pestillo y la puerta.

Caminé unos pasos hacia el pasillo y sin siquiera mirarle dije:

-Pues abandona todas tus esperanzas, porque no pienso creerte nunca.